02 marzo 2008

Juventud Masculina

Con María, Toda nuestra Juventud

Estimados Amigos

Queremos compartir con ustedes nuestro rincón juvenil hacerlo expansivo para que todos puedan ver, como se comienza a vivir el amor a nuestra Madre y Reina. Poco a poco nos comenzamos a sentir mas protejidos por ella, pero la verdad es que debemos saber, que ella siempre nos proteje. Es ella quien nos forma para la vida y nos educa con amor. Si bien nosotros no somos como "Jesús", para ella si los somos. ¿Sino como se explica tanto amor? ¿Porqué a María la llamamos Madre de la Iglesia?. ¿Porque demuestra tanta ternura junto a su hijo, en aquella Imagen de la Consagración?

Dsde hoy con mucha fuerza y en comunidad, comenzamos a responder estas preguntas, y a compartir de forma mutua los corazones. Estamos llamados a no tener miedo, ya que estaremos bajo el amparo de María, siempre que nos comportemos como hijos y seamos dignos del amor de la mejor de las Madres.

Fueron tres dias para conocernos y planificar nuestro año como comunidad, compartimos nuestras inquietudes, sueños, alegrias y esperanzas.

En la foto un momento de sana convivencia y alegria junto a nuestro formador el Padre Adrían.

Alejandro(Jano), Joaquín, Marco, Sebastián,Rodrigo, Claudio, Cristian, Alejandro (Ale), Francisco

El Santuario, como lugar del encuentro con Dios

Como se señala en el Nº 43 del documento de trabajo de la V conferencia del Episcopado Latinoamericano, ésta nos brinda una nueva oportunidad para reflexionar sobre la profundidad de nuestro encuentro con Jesucristo vivo” y preguntarnos sobre la coherencia, autenticidad e intensidad de nuestra vida cristiana.

El Santuario, y particularmente nuestros santuarios de Schoenstatt, al ser un lugar privilegiado del encuentro con el Dios de la vida, nos ofrecen una oportunidad privilegiada de preguntarnos sobre la vitalidad de nuestra alianza bautismal.

Los peregrinos acuden a los santuarios movidos por el deseo, más o menos purificado, de encontrase con la gracia transformadora de Jesucristo, que se hace palpable en el hecho ( por ejemplo una aparición de la Santísima Virgen) la persona (a quien está “dedicado” el santuario) y el mensaje (entregado por el vidente o la vida del santo) de aquel Santuario.

Nuestro santuario de Schoenstatt, por la originalidad del “hecho” y la “persona”8 del cual surge y del “mensaje” que entrega; le da al peregrino la posibilidad de enfrentarse inmediatamente con la pregunta sobre la vitalidad de su alianza bautismal. Nuestro Santuario de Schoenstatt tiene en su origen la Alianza de Amor con la Santísima Virgen María, como un camino original y seguro para la renovación de la propia alianza bautismal.

El Padre Kentenich entiende, de acuerdo a su efectividad y fecundidad, que la alianza de amor es una renovación de la alianza bautismal, una forma intensiva de vida a partir de la gracia del bautismo. "Para nosotros, la alianza de amor con la Virgen, como históricamente ha sido y repercutido, es una profunda renovación, fortalecimiento y aseguramiento de la alianza del bautismo, es decir, de la alianza con Cristo y el Dios Trino.”.(1)

Un santuario que tiene este origen, gracia y mensaje se abre universalmente a todo peregrino, el que aunque sea pobre o rico, blanco o negro, necesitado o agradecido, adulto o joven, etc. es siempre un hijo de Dios, llamado ha sellar o renovar su alianza bautismal.

En este sentido nuestro Santuario se transforma en aquel lugar en que los cristianos de América Latina y el caribe mediante un encuentro con Jesucristo vivo, por medio de la Santísima Virgen María, son acogidos, transformados y enviados como auténticos “discípulos y misioneros de Jesucristo hoy” .

    (1) J. Kentenich: Das Lebensgeheimnis Schönstatts, II. Parte, pág 57-58).

Beato Carlos Leisner

Beato Carlos Leisner
Preso Nº 22356
Ordenado sacerdote el día 17-12-1944 en el campo de concentración de Dachau

Karl Leisner

KarlNació en Rees/Niederrhein el 28 de febrero de 1915, se crió en Kleve y de estudiante de bachillerato ingresó en el Movimiento Juvenil Católico. En dicho Movimiento, además de disfrutar de la comunidad con los jóvenes y de poder realizar largos viajes, adquiere conocimientos de las Sagradas Escrituras y sobre todo de la Eucaristía. En su diario escribe: „Cristo – Tú eres mi pasión!“.
Karl Leisner desea ser sacerdote. El obispo de Münster le asigna el cargo de director de la juventud diocesana. La Gestapo le observa. Durante el año de estancia en Friburgo le conmueven duras luchas interiores: sacerdocio o matrimonio y familia? El 25 de marzo de 1939 es ordenado diácono. En pocos meses debería recibir las sagradas órdenes.
La Divina Providencia designa otra cosa: Una repentina tuberculosis le obliga a permanecer en St. Blasien en la Selva Negra. Allá, el 8 de noviembre de 1939, es detenido por la Gestapo a causa de un comentario hecho en relación con el atentado contra Hitler: cárcel en Friburgo. Internamiento en el campo de concentración de Sachsenhausen y de allá, en 1940, traslado al campo de concentración de Dachau en el que sucede lo inesperado: el 17 de diciembre de 1994, en el bloque 26, y con gran peligro para todos los participantes, el moribundo diácono, Karl Leisner, es ordenado sacerdote por el obispo Gabriel Piguet, recluso francés. El nuevo sacerdote celebra su primera y única Santa Misa el día de San Esteban, en el año 1944. El 4 de mayo de 1945 es puesto en libertad.
Pasa sus últimas semanas en el sanatorio antituberculoso de Planegg en Munich. Sólo dos pensamientos absorben su mente: el amor y la penitencia. Entregado al amor de Dios, a ese amor en el que él creyó y que deseó transmitir a los hombres, fallece el 12 de agosto. La última inscripción de su diario reza: „Bendice, Oh Altísimo también a mis enemigos!“
Sus restos mortales reposan en la cripta de la Catedral de Xanten.

El 23 de junio de 1996 Karl Leisner fue beatificado por el Papa Juan Pablo II, quién en parte de su homilía señaló:
La prueba de un seguimiento auténtico de Cristo no consiste en las lisonjas del mundo, sino en dar testimonio fiel de Cristo Jesús. El Señor no pide a sus discípulos una confesión de compromiso con el mundo, sino una confesión de fe, que esté dispuesta incluso a ofrecerse en sacrificio. Karl Leisner dio testimonio de esto no sólo con palabras, sino también con su vida y su muerte: en un mundo que se había vuelto inhumano.

(…) Cristo es la vida: ésta fue la convicción por la que vivió y por la que, finalmente, murió Karl Leisner. Apóstol de una profunda devoción mariana, a la que lo impulsó el padre Kentenich y el movimiento de Schoenstatt” .

Palabras del Fundador

“Si se tratara de buscar un ejemplo que en algo nos muestre gráficamente qué es en particular la participación interna, es decir, el asemejamiento a los sentimientos del Señor-, sabemos ya dónde encontrar este ejemplo: en la Santísima. Virgen, la Bendita entre las mujeres. Pronto celebraremos su fiesta, la Inmaculada Concepción. Esta fiesta nos recuerda que la Virgen es simplemente el miembro más perfecto entre los miembros del Cuerpo de Cristo. Entonces, si queremos tener un ejemplo de cómo debemos incorporarnos a los sentimientos de Cristo durante la Misa, es evidente que no hay un ejemplo más perfecto que el del hijo más perfecto de Dios, del miembro más perfecto del Cuerpo de Cristo.

En cuanto a nosotros, tanto antes como después, la Santísima Virgen permanece siendo la Madre de la Iglesia y su miembro más eximio. De ella queremos aprender cómo podemos tomar parte activa en la Misa."

Tomado de:
Vivir la Misa cada Día Plática del 6 de diciembre de 1964

"Mártires: Testigos de Jesucristo"

Durante este mes de Agosto celebramos 3 fiestas de mártires unidos al menos por dos líneas comunes: su vivencia heroica del amor a Dios y al prójimo, y el haber sido victimas de la locura Nazi.

Cuando el día 30 de septiembre de 1982 se cerraba el proceso diocesano de beatificación de Carlos Leisner, se puede ver en el fondo de aquella sala las fotografías de los tres mártires y una cuarta, de izquierda a derecha: Carlos Leisner cuya fiesta celebramos el 12 de agosto, Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) cuya fiesta celebramos el 9 de agosto, José Kentenich en proceso de beatificación, Maximiliano Maria Kolbe cuya fiesta celebramos el 14 de agosto.

Cada uno de ellos nos muestra un camino concreto para poder nosotros también ser “mártires”, es decir, testigos del Amor de Dios.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, ya en su nombre nos marca su Ideal – y al tarea para nosotros - como testigo de Cristo: «Bajo la cruz he comprendido el destino del pueblo de Dios. (...) En efecto, hoy conozco mucho mejor lo que significa ser la esposa del Señor con el signo de la cruz.” Hoy cuando el mundo nos llama a vivir como “enemigos de la Cruz”, Teresa Bendicta de la Cruz nos recuerda que solo bajo la luz de la Cruz podemos comprender el destino de nuestros pueblos y nuestro propio destino.

San Maximiliano Maria Kolbe encontró el Ideal de su vida en la proclamación de la Madre Dios como la Inmaculada. : El amor por la Santísima Virgen inspiró todo su amor a Cristo y su decisión por el martirio. Así también nosotros debemos en un profundo amor a la Santísima Virgen María encontrar la inspiración para nuestro amor a Cristo y a dar testimonio de él.

El beato Carlos Leisner, en su Ideal de vida nos muestra un nuevo desafío: “Cristo es mi pasión”. Fue esa pasión por Cristo la que lo hizo ser un apóstol incansable de la juventud, lo que lo hizo decidirse definitivamente por él: “Cristo tú me has llamado. Yo digo humilde y decidido: ‘estoy aquí, mándame’”. Fue su pasión por Cristo lo que le llevó a ser el “sacerdote de una sola misa” y le permitió abrazar la cruz del martirio, pues el sacerdote debe ofrecer y ofrecerse. Fue esta pasión por Cristo la que le llevó a ser “apóstol de una profunda devoción mariana, la que aprendió en la escuela espiritual del Padre Kentenich y del movimiento de Schoenstatt.” El beato Carlos Leisner nos invita a dar testimonio de nuestra pasión por Cristo, especialmente en nuestra celebración de la Eucaristía.
El Padre José Kentenich, fue el único de los 4 que sobrevivió al Campo de Concentración, pero que en su larga vida (85 años) pudo ser un verdadero “testigo” un verdadero “Martir”. En su vida se resumen los tres ideales de estos mártires y se concentran en un cuarto: “Amó a la Iglesia”. En su vida supo lo que significa ser “Bendecido por la Cruz”, por la cruz de una infancia durísima, por la cruz del campo de concentración, pero sobre todo por la cruz de los 14 años de exilio a los que lo sometió la Iglesia y todo ello lo soporto con un profundo amor a la Iglesia. Vivió como un profeta de María, como un verdadero Apóstol de nuestra madre Inmaculada de la Madre de la Iglesia. . Y sin lugar a dudas Cristo fue su pasión y como él amó a su esposa la Iglesia. Siempre celebró la Eucaristía como si fuera la primera, la única y la última en su vida y por eso el Señor le quiso llamar a su presencia el día de nuestra Señora de los Dolores, fiesta en que se une el amor a María y a la Cruz, y lo llamó inmediatamente después de haber celebrado la Eucaristía en que tomó en sus manos y repartió a sus hermanos el cuerpo de Cristo su única pasión. Su vida nos enseña que no es posible ser un verdadero testigo del Señor sin un profundo amor a la Iglesia.


P. Adrián González.